Brote Nutrición y dietética
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  • Día a día
  • 16 oct 2026
  • 1 min de lectura

Cómo montar un táper que te llegue hasta la tarde

Si a las cinco estás buscando la máquina de chocolatinas, casi nunca es falta de voluntad: es un táper al que le falta algo.

El táper de la oficina suele fallar por el mismo sitio: mucha pasta o mucho arroz, poca proteína y casi nada de verdura. Llena en el momento y a media tarde vuelve el hambre.

Empieza por la verdura

Que ocupe la mitad del recipiente. Sirven las sobras de la cena, una ensalada de tomate y pepino, pisto, verduras asadas o unas judías verdes. Si la llevas aparte, mejor: así no se reblandece.

Una ración de proteína de verdad

Un cuarto del táper: legumbres, huevo cocido, pollo, atún, sardinas o tofu. Es lo que más ayuda a llegar a la siguiente comida sin picar.

El cereal, en su medida

El otro cuarto: arroz, pasta, cuscús, patata o pan integral. No hace falta quitarlo; hace falta que no sea lo único.

Y algo de grasa buena

Un chorro de aceite de oliva virgen extra, unas aceitunas, aguacate o un puñado de frutos secos. Dan sabor y sacian.

Cocina doble por la noche y separa una ración antes de servir la cena. Es el truco que más tápers salva.

Si aun así tienes hambre

Una pieza de fruta y un yogur natural, o un puñado de frutos secos, son una merienda perfectamente normal. Tener hambre a media tarde no es un fallo: es que ha pasado tiempo.

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta individual.

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