El táper de la oficina suele fallar por el mismo sitio: mucha pasta o mucho arroz, poca proteína y casi nada de verdura. Llena en el momento y a media tarde vuelve el hambre.
Empieza por la verdura
Que ocupe la mitad del recipiente. Sirven las sobras de la cena, una ensalada de tomate y pepino, pisto, verduras asadas o unas judías verdes. Si la llevas aparte, mejor: así no se reblandece.
Una ración de proteína de verdad
Un cuarto del táper: legumbres, huevo cocido, pollo, atún, sardinas o tofu. Es lo que más ayuda a llegar a la siguiente comida sin picar.
El cereal, en su medida
El otro cuarto: arroz, pasta, cuscús, patata o pan integral. No hace falta quitarlo; hace falta que no sea lo único.
Y algo de grasa buena
Un chorro de aceite de oliva virgen extra, unas aceitunas, aguacate o un puñado de frutos secos. Dan sabor y sacian.
Cocina doble por la noche y separa una ración antes de servir la cena. Es el truco que más tápers salva.
Si aun así tienes hambre
Una pieza de fruta y un yogur natural, o un puñado de frutos secos, son una merienda perfectamente normal. Tener hambre a media tarde no es un fallo: es que ha pasado tiempo.